domingo, 28 de octubre de 2007

Vivir

La vida es difícil.
Cuando todo va bien, pues por eso: se apelotonan los planes y proyectos en la cabeza.
Cuando todo va mal, también por eso: se apelotonan las sensaciones o sentimientos de impotencia y tristeza.
A veces me da envidia la vida de mi perro: con lo fácil que es comer y dormir, sólo eso.
Pero esto sólo lo pienso en los momentos bajos en los que me encuentro sin fuerzas para enfrentarme a cualquier cosa, aunque se trate de la cosa más insignificante del mundo...
luego, las pequeñas cosas que me hacen feliz me hacen ver lo obtusa que estaba.

La vida es difícil.
Es como una montaña rusa con sus altos y sus bajos.
Y eso es lo bueno: porque tras los bajos siempre llegan los altos.
Además, los altos son más numerosos que los bajos, por eso compensa.

Yo estoy contenta con mi vida.
Estoy contenta de que las sensaciones me calen, de que los sentimientos me sobrepasen. Para mí eso es vivir: porque... qué es la vida sin sentimientos? sin sufrimientos y alegrías?
sería un dejar pasar el tiempo para envejecer y morir, sin exprimir el jugo.

Yo estoy contenta con mi vida.
Porque he encontrado a mi media naranja y juntos, el jugo que exprimimos es el doble...o el triple.
Porque compartimos los altos y los bajos de la montaña rusa.
Porque me siento querida y porque quiero intensamente.
Porque una fuerza me empuja a seguir exprimiendo nuestra naranja sin fin.

jueves, 18 de octubre de 2007

Sobre los trajes regionales


El fin de semana pasado estuvimos Helena y yo con Carlos y Amaia en Zaragoza. Eran las fiestas del Pilar. Entre paseos en bici, desayunos de trenzas, siestas en casa y alguna que otra discusión profunda, tuvimos ocasión de pasear entre maños que estaban en su fiesta grande. Por cierto que la segunda discusión profunda nos llevó a plantearnos las razones de la aparente correlación entre lo rutinario del sitio de comida con lo rutinaria de la conversación y viceversa. Helena, rápida y sagaz como siempre, lo achacó al vulgar alcohol; yo más ingenuo lo hablé de un factor contextual. Pero no quiero ir por aquí en mi primer post...


Quería yo tirar del hilo de extraños maños con extraños atuendos practicando extrañas danzas regionales (que recordaban mucho a las jotas navarras). Sí, los bailes, trajes y demás elementos culturales regionales. Miles de maños vestidos de susodichos llevando flores a la virgen (para otro post daría también elucubrar sobre las razones de cada uno para participar en este ritual). El caso es que contemplar la regionalidad maña me generó un par de reflexiones:
1/ El extraño proceso por el que cada región ha desarrollado culturalidades tan particulares. En qué momento y porqué decidióel catalán ponerse un calcetín rojo por sombrero, un escocés faldas, o un keniata un posavasos por labio inferior. Aún partiendo del hecho de que evoluciones tan dispares debieron de darse por el relativo aislamiento de cada región, no deja de ser curioso el resultado final.

2/Que no hay vida para el desarrollo de nuevos trajes regionales dentro del nuevo contexto globalizado. Puesto que desaparece el aislamiento, desaparece también los hilos creativos independientes. Quizás sólo queda la posibilidad de expresar nuestra regionalidad y con ello nuestra identidad rememorando identidades culturales de hace 2.000 años. Pobre futuro el que le espera a las expresiones regionales. Se puede hacer una lectura similar del pensamiento regional????

Helena: mucho rollo para empezar no?

Javi.