Generalmente suelo reflexionar sobre cosas alejadas a mis asuntos más mundanos: antes que pragmático soy trotamundos, al menos en lo que se refiere a divages mentales.
Consciente de este hecho, últimamente he empezado un proceso de "aterrizaje" de mis reflexiones: control de costes doméstico, el proyecto de vida con mi costilla y mi posicionamiento sobre el matrimonio son muestra de ello. Trataré de sintetizar mi planteamiento sobre este último punto.
Reflexionando sobre lo que a mi juicio son razones para el matrimonio se me ocurren una serie de razones "tradicionales":
a/ tradición: encuadrando dentro de este punto creencias o inercias tanto religiosas como sociales.
b/ tributo social que hay que pagar: hubo un tiempo en que, como quien no puede ir por autopista sin pagar peaje, tampoco podía constituirse una familia sin pasar por la vicaria.
c/ punto de encuentro social: que decir de aquellos hombres-mujeres, humildes trabajadores del campo o integrantes de un gremio burgués, cuyo único acto dionísiaco lúdico-social era un matrimonio.
Considero, tanto en términos generales como en mi caso particular, que formamos parte de una sociedad laica a la que la tradición marca ya menos inercias. Tampoco existe ya tal tributo social y hemos cubierto ya, mediante cenas y comidas, todas las necesidades ludico-sociales por unos cuantas primaveras. Todo lo cual sitúa al matrimonio en una institución sin sentido, más allá del ánimo de lucro que parece inundar estos bodorrios de nuestro días.
Sin embargo, eliminadas estas razones un poco rancias ya, el matrimonio seguía ejerciendo en mí una atracción no apaciguada. Ahora sé porqué... Más allá de convencionalismos sociales, culturales, religiosos o temporales, soy un homo sapiens ritual. Soy y me gusta ser así, pensar en que, como miembro de una especie, paso y comparto con mi entorno los hitos más significativos de mi vida: lo mismo que compartí y festejé ritualmente mi nacimiento, así también festejaré mi matrimonio, la ampliación de mi familia y mi muerte.
Quiero superarme, mejorar y ser más libre... pero sin perder mi substrato más básico, más primitivo... Por eso me casaré con quien quiero sin tributos, sin inercias ni compromisos. Pero me casaré, desde el convencimiento de que se trata de una hito en mi vida que quiero celebrar, con mi círculo más próximo, como un rito vital.
Sin iglesias, sin peajes y en la intimidad de nuestro círculo más cercano. Y con Helena claro, con la única.
sábado, 5 de enero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)